miércoles, 31 de marzo de 2010
EL FUTURO QUE NOS QUEDA.
Desde mi presente veo el vacío que se llena de proyectos para estos días de semana santa, la lluvia y el viento que en rincones escondidos y parajes desiertos abren los ojos para ver; rocas vivas que de esperar están petrificadas, ven pasar por las callejas vacías y olvidadas a los viandantes perdidos, todo espera en un tiempo futuro que se convertirá en presente. En el momento del encuentro que ahora parece tan cercano, será presente y viveza en un instante y todo pasara, pues la línea del presente se borra con el pasado y el futuro dejando instantes de silencio y meditación. Tras los cristales mojados por la lluvia se fijaran unos ojos sedientos de imágenes, pensamientos que solo conocerá el creador que los genera, y la imaginación desplegando velas llenando sus espacios de verdaderos recuerdos entumecidos del pasado. Una Iglesia y cien casas quedaran sembradas en la tierra del pueblo que me vio nacer, seguirán inmóviles, silenciosas, llenas de vacíos y silencios, de personas solapadas a las sombras de los espacios interiores, y quizás me vaya sin saber si están algunas habitadas o desiertas, pero allí quedaran un año más a la espera del verano donde todo estará más iluminado.
sábado, 13 de marzo de 2010
EL LUCHADOR
Inagotable en pensamiento, siempre dispuesto con la armadura aun brillante de las ultimas batallas, el roce de las armas y el golpe de las lanzas han aumentado el destello que como un sol brillante quema con sus rayos los ojos que lo contemplan. Se propone entre las sombras preparar su memoria para nuevos enfrentamientos que aumentaran su experiencia y traerán la victoria a la humanidad.
martes, 4 de agosto de 2009
NOS MIRAN
Con los ojos cerrados nos miran, entre las ramas de los árboles nos acechan, nos ven pasar por nuestras vidas, viven aferrados en nuestros corazones, como el que vive de prestado sin que necesite ayuda.
Nos vigilan por su bien, no nos pierden de vista y cuando miramos a otro lado extienden el camino para que no caigamos en un precipicio oscuro y sin fondo. Para que no perdamos la luz del Sol están a nuestro lado guiando nuestros pasos. Serenos como la nada y siempre con una visión superior, viven sus instantes con nuestras propias vivencias, sin dejar de lado su existencia. Siempre he querido conocerlos, sabia que existían, pero nunca los he visto porque son tímidos y escurridizos. Se van y vienen con el viento, se esconden en la luz y hablan entre ellos sin palabras. Nunca me dicen nada, todo lo imagino como si fuese real en un sueño propio. Me confunde la soledad con la que viven aunque siempre he sabido que están en un grupo inseparable y a su vez divisible en unidades independientes. Son como nosotros, son nosotros sin saberlo.
Nos vigilan por su bien, no nos pierden de vista y cuando miramos a otro lado extienden el camino para que no caigamos en un precipicio oscuro y sin fondo. Para que no perdamos la luz del Sol están a nuestro lado guiando nuestros pasos. Serenos como la nada y siempre con una visión superior, viven sus instantes con nuestras propias vivencias, sin dejar de lado su existencia. Siempre he querido conocerlos, sabia que existían, pero nunca los he visto porque son tímidos y escurridizos. Se van y vienen con el viento, se esconden en la luz y hablan entre ellos sin palabras. Nunca me dicen nada, todo lo imagino como si fuese real en un sueño propio. Me confunde la soledad con la que viven aunque siempre he sabido que están en un grupo inseparable y a su vez divisible en unidades independientes. Son como nosotros, son nosotros sin saberlo.
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